Las bases de cotización y el número de años cotizados son las dos variables que determinan el acceso a la jubilación del autónomo.
Las condiciones que se exigen a los autónomos para poder acceder a la prestación pública por jubilación han cambiado y seguirán cambiando.
Para los trabajadores por cuenta propia, el salvoconducto para consolidar su retiro laboral, tiene forma de cuota mensual, el 30% de la cotización a la que han optado, imprescindible para conseguir la jubilación. Pero existen unos mínimos sin los cuales el trabajador autónomo no puede acceder a la pensión pública a la que aspira tras subir la persiana a diario durante años.
A parte de estas circunstancias, hay una determinante: la edad de jubilación. El autónomo que quiera jubilarse deberá tener 65 años y 8 meses, dos meses más que el año pasado. Una cifra que solo se mantiene hasta 2027, cuando la edad de jubilación aumentará hasta los 67 años.
Para poder ser beneficiario, además de haber superado la edad mínima, el autónomo deberá haber cotizado durante un periodo mínimo de 38 años y 6 meses, según la ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos).
Para poder calcular la pensión se tienen que contar los últimos 264 meses (22 años) de la vida laboral, 25 para aquellos que lo hagan a partir del 2027. En el caso de no alcanzar esta cifra, el mínimo es 15 años. Además, según la ATA, se debe haber cotizado al menos dos años dentro de estos últimos 15 años anteriores a la edad legal de jubilación. Es decir, si se va a jubilar con 67 años, debe haber cotizado al menos dos años entre los 52 y 67 años.
En este caso, el autónomo solo podrá acceder al 50% de la retribución. La cantidad, en cualquier caso, será determinada por las dos mismas circunstancias que apuntábamos al inicio: el número de años cotizados y la base de cotización. Esta última, recordamos, oscila desde la mínima de 944,40€/mes y la máxima de 4.070,1€/mes, ente las que el trabajador puede elegir, variando entre ellas la cantidad de un euro.
Una práctica común para poder acceder a una pensión más elevada era incrementar la base de cotización a partir de los 48 años para conseguir una media de cotización más alta en el tramo final de la vida laboral. Una filigrana que la reforma ha tenido en cuenta, eliminando esta posibilidad. Sin embargo, es posible cambiar la base de cotización hasta en cuatro ocasiones al año y ajustarla a la realidad del negocio: más o menos holgada.
Desde Infoautónomos, por ejemplo, recomiendan aumentar la cuota desde los 42 años. Otro requisito que no deja de ser importante, es estar al corriente de pago con la Seguridad Social. Es decir, no deber ninguna cuota.
Según informa ATA en su web, “si no lo está y tiene cubierto el período mínimo de cotización exigido para tener acceso a la prestación, la Entidad Gestora invitará al interesado para que en el plazo improrrogable de 30 días naturales a partir de la invitación ingrese las cuotas debidas”.
Por último, se tiene que destacar otro elemento que influye desde 2016 en la jubilación del autónomo: los hijos menores a su cargo. Una variable que contempla que las mujeres que acceden a la pensión de jubilación verán incrementada su prestación en función del número de hijos. En concreto, este oscilará entre el 5% en caso de si la pensionista ha tenido dos hijos, un 10% en caso de tres hijos, y un 15% en caso de tener cuatro o más.